Nuestras técnicas
La fisioterapia, al igual que el resto de disciplinas sanitarias, avanza a pasos agigantados. Desde que empezamos en 2008 hasta ahora, el listado de técnicas y de especialidades no ha hecho más que aumentar, así como la efectividad de nuestros tratamientos. Me parece acertado comparar las técnicas de fisioterapia con una “caja de herramientas”, ya que no vamos a utilizar, ni mucho menos, todas en todos los casos, sólo las necesarias para cada paciente y patología. Eso sí, cuantas más “herramientas” tenemos en nuestra caja, mayor es el abanico de posibilidades, pudiendo atender más patologías diferentes, y siendo más certeros con cada una de ellas.
Por otro lado, las técnicas se aplican con un criterio muy específico: el razonamiento clínico, gracias al cual, se realiza una buena anamnesis, observación, exploración, test funcionales y finalmente un diagnóstico de fisioterapia. Después, pautamos el tratamiento adecuado a la disfunción diagnosticada, donde utilizaremos las técnicas precisas.
Por todo ello, en nuestro centro nos hemos empeñado en invertir en lo más importante: nuestra formación, para poder ofrecerte todas estas técnicas:
Para nosotros, nuestra principal herramienta de tratamiento. Con nuestras manos movilizamos, realizamos masaje, terapia miofascial, inhibiciones de puntos gatillo, estiramientos… la base de la fisioterapia y la kinesiología. Además de utilizarla para traumatología y deportiva, es de especial mención la utilización de la terapia manual en otras especialidades como en pediatría (terapia craneal, movilización cervical, terapia visceral) o en disfunciones de suelo pélvico (terapia perineal, abdominal, pélvica).
Poner agujas y/o agujas + electroterapia tiene potentes efectos. Se trata de forma muy eficaz el dolor miofascial (puntos gatillo), así como podemos estimular puntos motores musculares y neurales.
Es la manera en la que denominamos a la técnica donde usamos unos ganchos especialmente diseñados para movilizar los tabiques que hay entre los músculos. De esta manera, mejoramos el deslizamiento entre ellos, permitiendo una mayor y mejor movilidad, así como disminución del dolor. Con ellos también realizamos inhibición de puntos gatillo o tratamiento de la fascia plantar, por ejemplo.
Comprende el conjunto de técnicas destinadas a disminuir la mecanosensibilidad (dolor con estímulos mecánicos: movimiento, estiramiento, compresión…) de un nervio periférico, es decir, diagnosticamos y tratamos las afecciones neurales como la ciática, radiculopatías periféricas (compresión de la raíz nerviosa en la columna vertebral), síndrome de túnel carpiano, etc.
Con estos vendajes podemos tratar multitud de afecciones: desde estabilizar una articulación (en un esguince de tobillo, muñeca, rodilla, inestabilidad de hombro…) a disminuir el dolor miofascial o incluso obtener un efecto de drenaje linfático o de un edema.
Consiste en la aplicación de una corriente galvánica con unos parámetros específicos, a través de una aguja que hemos colocado con ayuda del ecógrafo en una zona lesionada (muy común en tendón, rotura muscular, cicatrices o esguinces), para conseguir: ruptura del tejido degenerado y destrucción controlada del tejido fibrótico y no funcional, disminución de sustancias proinflamatorias, estimulación del proceso de regeneración (revascularización y activación de colágeno, entre otros) y efecto neuromodulador (disminución del dolor).
Suele ir asociada su aplicación a la EPTE, aunque en procesos muy agudos se aplica sin ella, ya que no produce dicha destrucción del tejido degenerado sino que estimulan la actividad celular, restaurando el metabolismo mejorando la función mitocondrial, así como producen regeneración tisular (estimulación de colágeno, fibroblastos y nuevos vasos), reduce la inflamación y el dolor y mejora la calidad del tejido (promueve la reestructuración del colágeno y mejora la elasticidad y resistencia tisular).
Consiste en la aplicación de corriente eléctrica de baja frecuencia sobre uno o varios nervios periféricos (asociando también puntos musculares) con el objetivo de modular la respuesta de dicho nervio, así como el territorio (muscular, articular, piel etc.) inervado por él. Se estimulan fibras de nervios motores, sensitivos e incluso autonómicos. Se suele hacer de forma invasiva (con aguja) ya que los nervios se encuentran a una determinada profundidad y conseguimos mayor estímulo, además sumar los efectos beneficiosos a nivel bioquímico de la terapia invasiva. Se consigue disminuir el dolor así como mejorar la función del nervio (normalizar la actividad nerviosa ya sea por hiperexcitabilidad o por inhibición excesiva), regular reflejos anormales y mejorar el control neuromuscular, principalmente.
Es la “gran herramienta”, por excelencia. Cuando empezamos a utilizarlo, en el año 2018, nos abrió las puertas de la fisioterapia invasiva. Gracias a la ecografía podemos visualizar la patología (bolsa de líquido, rotura del tejido, patología vascular como la trombosis), para derivarla en caso necesario o tratarla. Es un privilegio poder ver las estructuras que están bajo nuestra piel, ver cómo se mueven a tiempo real y poder dirigir una aguja de forma precisa hacia la lesión o hacia la zona que nos interese. Contamos con una sonda lineal y otra convex, que nos facilita ver desde lo más superficial hasta unos 15 cm de profundidad. Gracias al doppler, podemos observar los flujos de sangre, pudiendo evitar pinchar estructuras vasculares, incluso capilares (gracias al power doppler), así como observar las formaciones de nuevos vasos alrededor de una lesión crónica. Hay que resaltar que, gracias al ecógrafo (entre otras herramientas de valoración), hemos podido derivar al profesional correspondiente a los pacientes que lo han requerido, porque, más importante aún que saber qué y cómo tratar, es saber cuándo no hay que tratar.
Junto con el ecógrafo, es la representante de nuestra tecnología más actual. Trabajamos con la marca española Capenergy, que es la única del mercado que posee varios canales de emisión, por lo que introducimos en el organismo el doble (con dos canales) de energía por unidad de tiempo que cualquier otro aparato de diatermia. Este aparato que emite energía electromagnética de alta frecuencia, pudiendo trabajar en modo hipertérmico o atérmico, dependiendo de la patología. Se consiguen efectos de: aumento de elasticidad y calidad de los tejidos (muy interesante en cicatrices y a nivel estético o dermatofuncional), vasodilatación profunda, ayuda a reducir edemas mejorando la circulación venosa y linfática, estimula la reparación de los tejidos (colágeno y fibroblastos), efecto neuromodulador (disminuye la percepción del dolor), facilita la normalización del tono muscular (inhibiendo o activando según convenga).
Es la última adquisición de la clínica, en el año 2025. Es el complemento tecnológico ideal, se utiliza para tratar principalmente lesiones músculo-esqueléticas crónicas o de larga duración. Consiste en la aplicación de ondas mecánicas de alta energía, a una frecuencia determinada, con el objetivo de estimular la regeneración, reducir el dolor y mejorar la función, además de producir un efecto mecánico: puede romper calcificaciones, liberar adherencias y fibrosis y mejorar la extensibilidad del tejido conectivo.
Es una de las bases de la fisioterapia, de hecho, antes de existir la fisioterapia como tal, nuestros antecesores médicos prescribían ejercicios a sus pacientes para mejorar el dolor o el movimiento. Es curioso que unos siglos después “el reposo” se pautara como medida curativa, cuando la evidencia científica es aplastante, en pocas situaciones hace falta hacer reposo (incluso en fracturas podemos activar el resto del cuerpo no lesionado). El ejercicio es necesario para el fortalecimiento muscular, mejora de la propiocepción y estabilización articular, disminuye el dolor y es indispensable para un control motor adecuado, previene lesiones y además de los beneficios a nivel de otros sistemas, como el cardiovascular o el respiratorio. El paciente se recuperará de su lesión mucho antes y con mayor efectividad si complementa el tratamiento pasivo realizado por el fisioterapeuta con un tratamiento activo, que nosotros podemos indicarle. Además, contamos con la aplicación digital Xalut, con la que diseñamos programas de ejercicios personalizados, obteniendo mayor adherencia por parte del paciente.

















